Entrenador de fútbol en silla de ruedas: por qué la pasión no conoce límites

¿Puede ser entrenador de fútbol alguien que nunca ha jugado al fútbol?
La respuesta de Josip Hrgovis es clara: sí.

Lleva doce años trabajando como entrenador de fútbol, varios de ellos ya a tiempo completo. Hoy, este hombre de 33 años entrena a un equipo del TSV Gräfelfing. Lo especial es que Josip vive desde su nacimiento con rigidez articular y la debilidad muscular asociada, y necesita una silla de ruedas.

Lo que a muchos puede parecerles al principio un obstáculo desempeña un papel muy distinto para Josip. Para él, la silla de ruedas no es lo importante, sino el fútbol.

El amor por el fútbol siempre estuvo ahí

Josip creció en Croacia y ya de niño sentía pasión por el fútbol. El primer Mundial que siguió conscientemente fue el de 1998, en el que Croacia logró sorprendentemente el tercer puesto.

Como muchos otros niños, Josip también pasaba su tiempo en el campo del barrio. Dentro de sus posibilidades, jugaba al fútbol e incluso marcaba algún que otro gol de cabeza.

Pero en algún momento un amigo le dio el impulso decisivo:

«Inténtalo como entrenador, porque en el campo de fútbol ves cosas que otros no ven».

Al principio, Jos se planteó esa pregunta:

«¿Puede ser entrenador alguien que nunca ha jugado al fútbol profesionalmente?»

Decidió simplemente intentarlo.

El primer paso como entrenador de fútbol

En febrero de 2014, Jos comenzó en el TSV Neuwied. Allí se hizo cargo de un equipo infantil de categoría E, con niños de nueve y diez años.

No hubo mucho tiempo para adaptarse. El club buscaba un entrenador y Jos tuvo la oportunidad de demostrar su valía.

Desde el principio, para el club estaba claro: su silla de ruedas no es un impedimento.

Las instalaciones deportivas eran accesibles, y Josip pudo comenzar su nueva tarea sin obstáculos innecesarios.

La reacción de los niños también fue sorprendentemente natural. Mientras que los adultos a veces perciben primero la silla de ruedas, los niños sentían sobre todo curiosidad.

«Qué vehículo tan genial, ¿puedo conducirlo yo también?»; preguntas como esta eran mucho más importantes para los jóvenes jugadores que el hecho de que su entrenador usara silla de ruedas.

Cuando los prejuicios vienen de fuera

Durante los últimos doce años, Josip ha acumulado numerosas experiencias. Entre otras cosas, entrenó a equipos de categoría masculina y también trabajó en la liga regional y en la liga de distrito.

Precisamente allí se encontró ocasionalmente con prejuicios.

Hay una experiencia que recuerda especialmente. Su equipo ya ganaba claramente por 4:0 a un rival al descanso. Al final, el marcador reflejó una victoria aún más contundente.

Durante el partido, Josip oyó a sus espaldas a un espectador expresarse de forma despectiva sobre un equipo entrenado por una persona en silla de ruedas.

Josip se dio la vuelta, sonrió y después simplemente siguió adelante.

Quizá esa sea precisamente su respuesta más contundente frente a los prejuicios: no quedarse quieto, sino seguir adelante.

«Siempre eres el entrenador»

Sin embargo, los momentos más bonitos de su carrera como entrenador tienen poco que ver con los resultados o las posiciones en la tabla.

Se siente especialmente orgulloso de que algunos jugadores incluso cambiaran deliberadamente de equipo porque querían que él los entrenara.

Para él son aún más importantes los encuentros que tienen lugar años después.

Antiguos jugadores que todavía lo saludan con un «Servus, entrenador». Cuando Josip les señala que ya no es su entrenador, a veces recibe esta respuesta:

«Pero tú siempre eres el entrenador».

Para Josip, esos momentos siguen siendo sencillamente impagables.

La valoración es aún mayor cuando antiguos jugadores le cuentan que lo recuerdan como su mejor entrenador.

Hay una afirmación que lo conmueve especialmente:

"Cuando te tratan, simplemente no ven la silla de ruedas."

Precisamente ahí reside para Josip una de las mayores formas de reconocimiento. No debería ser la silla de ruedas la que determine cómo lo perciben los demás, sino la persona, el entrenador y la personalidad que hay detrás.

La inclusión significa más que accesibilidad

La accesibilidad es importante. Las rampas, los ascensores, los caminos adecuados y las instalaciones deportivas accesibles crean las condiciones necesarias para que las personas con discapacidad puedan participar.

Sin embargo, la inclusión va un paso más allá.

Se trata de no reducir a las personas a su discapacidad.

Josip lo demuestra de forma impresionante. Para sus jugadores, ante todo, es su entrenador: quien planifica los entrenamientos, da instrucciones, corrige errores y quiere ayudar a su equipo a seguir desarrollándose.

La silla de ruedas es solo una parte de su historia, no toda su identidad.

«Siempre habrá gente que hable de ti»

Uno de los mensajes más importantes de Josip no se dirige únicamente a las personas con discapacidad.

En su opinión, siempre habrá personas que juzguen a los demás: por cómo se ve alguien, cómo vive o qué decisiones toma.

Eso es algo que difícilmente se puede cambiar.

Por eso, la pregunta decisiva sería otra:

"¿Por qué habría alguien de hacer depender su propia vida de lo que piensen los demás?"

Su respuesta es clara:

Haz lo tuyo.

No lo que los demás esperan de ti. No lo que tus amigos consideran correcto. Y tampoco necesariamente lo que tus padres consideran correcto.

Sino de aquello de lo que tú mismo estás convencido.

Un ejemplo de lo que es posible

La historia de Josip Hrgovic demuestra que los límites a menudo no surgen donde uno los sospecha inicialmente.

Por supuesto, existen limitaciones físicas y situaciones que resultan más difíciles para las personas con discapacidad. Las barreras en la vida cotidiana y en el deporte también siguen existiendo.

Pero es igual de importante crear oportunidades y dar a las personas la posibilidad de demostrar sus capacidades.

Un entrenador de fútbol no tiene que poder estar necesariamente en el propio campo para entender el juego.

Y una persona en silla de ruedas no tiene por qué renunciar a determinados roles o ámbitos de la vida solo porque quizá los demás no la consideren capaz de desempeñarlos.

Josip dio el primer paso hace doce años.

Hoy lleva años siendo entrenador de fútbol y, para muchos de sus antiguos jugadores, sigue siendo simplemente una cosa:

Entrenador.

Nuestra conclusión

La historia de Jos nos recuerda que no debemos juzgar a las personas primero por sus limitaciones, sino por lo que pueden hacer, lo que las mueve y aquello que las apasiona.

Porque a veces no hace falta tener las condiciones perfectas, sino simplemente el valor de empezar.

Haz lo tuyo.